HISTORIA DE LOS BRITISH SHORTHAIR
El éxito de este gato, de origen poco noble, hay que buscarlo en su aspecto de osito de peluche y, sobretodo, en su carácter encantador, cualidades que lo han convertido en una de las razas más apreciadas del mundo.
Cuando hablamos de un origen “ poco noble” nos referimos a que los antecesores de la raza eran gatos comunes de la calle.
En su inico, todos los ejemplares eran azules. Tras la Segunda Guerra Mundial, la sangre de los gatos persas entró en la genética del British para conseguir la corpulencia y redondez de los primeros. Con ella también llegó la variedad de color, pues desde entonces empezaron a aparecer British de colores distintos al azul.
El British Shorthair es un gato grande, sobre todo los machos, de cuerpo robusto y bien musculado.
Una de las características principales es su cabeza, redondeada y de grandes carrillos en los machos adultos. La nariz respingona y sus orejas, pequeñas. Los ojos son grandes y su color está en armonía con el del pelaje.
Sus patas son cortas y macizas y su cola es gruesa en la base y se afina hacia la punta, que es redondeada.
Su pelaje es corto, denso y crespo, de textura afelpada.
Otra de las grandes virtudes del British es su carácter, ya que es un gato apacible, alegre, paciente y bien equilibrado.
El british es sociable con otros gatos y con los perros, y llega a ser muy afectuoso con los humanos sin llegar a ser “ pesado”.